J.M.SÁNCHEZ-VERDÚ: Alquibla. La rosa y el ruiseñor. Elogio del horizonte. Ahmar-aswad. Paisajes del placer y de la culpa.

Claudia Barainsky, soprano
Gabriel Suovanen, barítono

Joan-Enric Lluna, clarinete
Banchetto Musicale, violas de gamba
Orquesta Nacional de España
Junge Deutsche Philharmonie
Orchestre de la Suisse Romande
hr-Sinfonieorchester
Pascal Rophé, dirección
Miguel Harth-Bedoya, dirección
Marek Janowski, dirección
Lothar Zagrosek, dirección

Kairós, 2008. 70’03
Distribuye: Diverdi


José María Sánchez-Verdú no es –o mejor dicho, no es solamente– un músico. Cada nueva obra del compositor de Algeciras rezuma interés por la arquitectura, por la poesía árabe, por la mística española, por la pintura (Klee o Palazuelos son dos de sus referentes más obvios), por el cine (en particular por el expresionismo alemán). De modo que la música de Sánchez-Verdú es una suma de artes, o más exactamente, una suma de búsquedas, de indagaciones en lo que manan las fuentes del placer y del tormento de tantos nombres que han dejado su huella en la cultura de cualquier tiempo y lugar. No es extraño, entonces, que en la música del algecireño respire un saber atávico recorrido de sensualidad, de misterio, de seducción, del encanto oscuro del laberinto.
Este disco editado por Kairós constituye una excelente oportunidad de revisar diferentes pasajes y etapas de la creación de Sánchez-Verdú, dado que rescata obras muy variadas desde 1998 (Alquibla) hasta 2007 (Elogio del Horizonte), pasando por Ahmar-aswad (de su Libro de los colores, 2001), orquestales en su mayoría, aunque no falta un bellísimo dúo amoroso con texto de San Juan de la Cruz (La rosa y el ruiseñor), turbadora conjunción de voz y violas de gamba que forma parte de la ópera El Viaje a Simorgh, representada en 2007 en el Teatro Real. Cierra el disco una de las composiciones sinfónicas más subyugantes de su autor, los Paisajes del placer y de la culpa (2003), sencillamente imprescindible en cualquier discoteca de música contemporánea.
Estamos ante un registro que sin duda dará enorme satisfacción a los amantes de la música actual, pero en el que todos aquellos que suelen manifestar desconfianza hacia las obras del siglo XX (y XXI) hallarán más que belleza: un mundo nuevo, texturas increíbles… y un viaje sorprendente entre el pasado y el hoy que les dejará fascinados y transformados para siempre.

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